martes, 9 de diciembre de 2025

 


“EL MITO DEL ‘YO ASÍ SOY’: PODER, CONDICIONAMIENTO Y DESPERTAR HUMANO”

POR: MSc. JOSÉ ISRAEL VENTURA.

INTRODUCCIÓN

Una de las afirmaciones más comunes en la vida cotidiana es la frase: “Yo así soy”. Se pronuncia con seguridad, como si definiera una esencia fija, una naturaleza inmodificable, una verdad definitiva sobre el ser humano. Sin embargo, esta aparente certeza encierra una profunda ilusión. La filosofía, desde hace siglos, ha puesto en duda esa convicción, mostrando que el ser humano no se construye aislado, sino dentro de redes históricas, sociales, culturales, económicas y políticas que moldean su forma de pensar, sentir, desear y actuar.

Este ensayo sostiene que el ser humano, en gran medida, no es lo que cree ser, sino lo que el sistema ha hecho con él, pero también afirma que no está absolutamente determinado, porque posee la capacidad de tomar conciencia crítica y transformar su existencia. Entre el sistema que lo moldea y la libertad que lo llama, el ser humano vive una tensión permanente.

I. EL SER HUMANO COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL

Desde su nacimiento, el individuo ingresa a un mundo ya estructurado: una lengua preexistente, normas, valores, jerarquías, expectativas sociales y modelos de éxito. No elige ese mundo: lo recibe. En ese proceso, el sistema comienza a ejercer su poder no solo a través de la fuerza, sino sobre todo mediante la formación de la subjetividad.

Michel Foucault explicó que el poder moderno no actúa únicamente reprimiendo, sino produciendo sujetos. La escuela produce estudiantes, la cárcel produce delincuentes, el hospital produce enfermos, el ejército produce soldados, la fábrica produce obreros. Cada institución fabrica un tipo de ser humano funcional a su lógica.

Así, el individuo aprende a verse a sí mismo como:

· normal o anormal

· exitoso o fracasado

· útil o inútil

· obediente o problemático

Cuando alguien afirma “yo así soy”, muchas veces está repitiendo una etiqueta que el sistema le colocó.

II. LA CONCIENCIA DETERMINADA POR LA REALIDAD MATERIAL

La filosofía moderna dio un giro radical cuando Karl Marx afirmó que la conciencia no flota en el aire, sino que tiene raíces sociales:

“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino su ser social el que determina su conciencia”.

El pensamiento humano se forma en condiciones materiales concretas:

· pobreza o riqueza

·         estabilidad o precariedad

·         trabajo digno o explotación

·         educación o exclusión

Por eso:

·         El pobre no piensa como el rico.

· El explotado no sueña como el privilegiado.

· El excluido no mira el mundo como quien siempre fue incluido.

El sistema económico no solo produce mercancías, produce mentalidades, fabrica deseos, aspiraciones, frustraciones y conformismos.

III. LA JAULA INVISIBLE DE LA MODERNIDAD

Max Weber describió la sociedad moderna como una “jaula de hierro”. Esta jaula no se impone con látigos, sino con:

·         horarios

·         normas

·         trámites

·         evaluaciones

·         Métricas

·         contratos

·         deudas

El ser humano moderno vive atrapado en:

·         el reloj

· la productividad

· la eficiencia

·         el rendimiento

· la competencia permanente

Trabaja para vivir, pero muchas veces vive solo para trabajar. La jaula no es visible, pero oprime silenciosamente.

IV. EL HOMBRE COMO SER INTERPRETADO

Martin Heidegger sostuvo que el ser humano no vive en la realidad pura, sino en el mundo de las interpretaciones. No vemos el mundo tal cual es, sino tal como nos enseñaron a entenderlo.

La familia, la religión, la política, los medios de comunicación y la escuela nos dan marcos de interpretación. Por eso:

· Un mismo hecho puede ser visto como justicia o injusticia.

·         Una misma pobreza puede verse como problema estructural o como “fracaso personal”.

·         Vivimos atrapados en sentidos heredados.

V. LA IDENTIDAD COMO ILUSIÓN DE ESTABILIDAD

Decir “yo así soy” encierra una ilusión peligrosa: creer que la identidad es fija. Esta creencia:

·         evita el cambio

·         bloquea la autocrítica

·         Justifica la mediocridad.

·         Normaliza la sumisión.

· Aquí aparece la profundidad del existencialismo.

Jean-Paul Sartre afirmó que el hombre está condenado a ser libre. No puede escapar de la responsabilidad de decidir qué hacer con su vida, incluso cuando niega estar decidiendo.

Nadie elige nacer pobre, pero sí puede elegir:

·         reproducir la sumisión

·         luchar por su dignidad

VI. EL HABITUS: CUANDO EL SISTEMA SE METE EN EL CUERPO

Pierre Bourdieu desarrolló un concepto clave: el habitus, que es el conjunto de:

·         gustos

·         gestos

·         aspiraciones

· límites mentales

·         formas de hablar

·         que el individuo adquiere según su posición social. Así:

·         El pobre aprende a desear poco.

·         El rico aprende a dar por normal el privilegio.

El sistema no solo domina desde afuera, también se instala por dentro.

VII. EJEMPLOS CONTEMPORÁNEOS DEL HOMBRE FABRICADO

1. Las redes sociales

Hoy millones de personas construyen su identidad según:

·         likes

·         seguidores

·         aprobación digital

·         El “yo” se vuelve mercancía.

2. El trabajador precarizado

Acepta la explotación como normal:

·         contratos basura

·         jornadas exhaustivas

·         salarios indignos

·         Porque el sistema le enseñó que “es lo que hay”.

3. El consumidor compulsivo

Compra no por necesidad, sino para llenar vacíos existenciales fabricados por la publicidad.

VIII. LA ESCUELA COMO ESPACIO DE DOMESTICACIÓN O LIBERACIÓN

Paulo Freire denunció la educación “bancaria”, donde el alumno solo recibe, memoriza y obedece. Pero también defendió la educación liberadora, donde el estudiante:

·         piensa

·         cuestiona

·         dialoga

·         Se vuelve sujeto histórico.

· La educación puede fabricar obedientes… o ciudadanos críticos.

IX. EL PODER INVISIBLE DEL SISTEMA

Zygmunt Bauman describió nuestra época como una sociedad “líquida”, donde todo es inestable:

·         el trabajo

· las relaciones

· la identidad

·         el futuro

El miedo permanente hace que las personas prefieran la seguridad de la sumisión antes que el riesgo de la libertad.

X. LA CONCIENCIA CRÍTICA COMO ACTO REVOLUCIONARIO

El momento más peligroso para cualquier sistema es cuando el individuo deja de obedecer sin pensar y comienza a preguntarse:

· ¿Quién gana con que yo piense así?

· ¿Quién pierde si yo despierto?

· ¿A quién sirve este orden?

Ahí nace la conciencia crítica. Y con ella, el verdadero comienzo de la libertad.

XI. EL HOMBRE ENTRE DETERMINACIÓN Y RESPONSABILIDAD

El sistema influye:

·         Pero no anula la libertad.

·         condiciona

·         pero no determina absolutamente.

·         El ser humano siempre conserva un espacio mínimo de decisión. Negarlo es negar la dignidad humana.

CONCLUSIÓN

El ser humano no es, en sentido estricto, lo que cree ser. Muchas de sus ideas, deseos, valores y miedos han sido moldeados por estructuras invisibles de poder. La afirmación “yo así soy” suele ocultar una historia de condicionamientos, carencias, disciplina y domesticación.

Sin embargo, el hombre no está absolutamente condenado. La conciencia crítica le permite romper con la identidad impuesta y comenzar a construir su propio camino. La libertad no es un regalo del sistema: es una conquista del pensamiento.

REFLEXIÓN FINAL

El ser humano no nace libre: aprende a ser obediente.

Pero también puede aprender a pensar, cuestionar y resistir.

Yo no soy solo lo que el sistema hizo de mí.

También soy lo que decido hacer con eso.

Ese día, cuando el hombre entiende esta verdad, deja de ser simple producto… y comienza a ser sujeto consciente de su propia historia.

 

 

 

SAN SALVADOR, 9 DE DICIEMBRE DE 2025

 

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