COMUNISTAS Y SOCIALISTAS SON LOS MISMOS CORRUPTOS
POR: MSc. JOSÈ ISRAEL VENTURA
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia, el comunismo y el socialismo
Se han vendido como modelos de sociedad e ideologías destinadas a erradicar la
desigualdad y garantizar el bienestar de la población. Sin embargo, en la
práctica, ambos sistemas han demostrado ser ineficaces y, lo que es aún más
grave, profundamente corruptos.
Aunque a primera vista puedan parecer distintos en sus
enfoques, la realidad es que tanto comunistas como socialistas comparten un
mismo patrón de comportamiento: concentración del poder, control de la
economía, represión de las libertades individuales y, sobre todo, una
corrupción estructural que beneficia a una élite mientras empobrece al resto de
la sociedad.
Las experiencias vividas por la humanidad y los países que
en su momento lo implantaron son los mejores testigos de lo que se está
planteando. Por ejemplo, la Revolución Rusa en 1917, Cuba, Ecuador, Bolivia,
Venezuela, Nicaragua entre otros. Estos países en alguna medida eran prósperos,
pero con la llegada de estos sistemas e ideologías, terminaron hundiendo en la
pobreza, la miseria, la desigualdad, la violencia y el crimen organizado, el
caso mas sobre saliente es Venezuela de la actualidad.
A pesar de sus promesas de justicia social, lo que han
conseguido es instaurar regímenes autoritarios donde la clase dirigente se
enriquece a costa del pueblo.
Por otra parte, el control absoluto del Estado sobre los
medios de producción y la distribución de bienes conduce inevitablemente al
abuso de poder.
Bajo este modelo no existe una economía abierta que
promueva la transparencia y evite el enriquecimiento ilícito, el cual se
convierte en una práctica común.
En nuestro país hemos visto como el FMLN, en 10 años hizo
del Estado una merienda de negros que favoreció únicamente a la cúpula del
partido y a sus familiares mas cercanos. Esto no es un invento, los hechos están
ahí. Por ejemplo: El expresidente Mauricio
Funes Cartegaena se robó 351.02 millones, Salvador Sanchez Cerén 189 millones
de dólares, Sigfrido Reyes, Gerson Martínez, Lorena peña, Eugenio Chicas,
Benito Lara entre otros. De manera que, la corrupción de estos Pseudo
comunistas y socialistas es su característica principal, es su ADN.
En este articulo se pretende explorar como el comunismo y
el socialismo son una y misma cosa. Son coyotes de la misma loma, ratones del
mismo piñal, parásitos del mismo cuerpo. Además, se ha examinado, como estos
sistemas han llevado a los países prósperos a convertirse en países cada vez más
atrasados y cada vez más pobres.
DESARROLLO.
Desde hace décadas, los comunistas y socialistas han
intentado venderse como proyectos políticos diferentes. Mientras el comunismo
se presenta como una ideología radical que busca la eliminación total de la
propiedad privada y la implantación de un Estado todopoderoso, el socialismo se
disfraza de una versión más "moderada" con promesas de justicia
social y equidad. Sin embargo, cuando estos regímenes toman el poder, los
resultados son los mismos: corrupción, miseria y represión.
LA HISTORIA LO DEMUESTRA
Los ejemplos históricos sobran. En la Unión Soviética, el
Partido Comunista se erigió como una maquinaria de corrupción y abuso, donde
una élite burocrática vivía en el lujo mientras el pueblo sufría escasez y
represión. En Cuba, la revolución socialista prometió libertad y justicia, pero
sólo entregó dictadura y pobreza. Más recientemente, en Venezuela, el
"socialismo del siglo XXI" de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ha sumido
al país en una crisis humanitaria sin precedentes, con altos niveles de
corrupción y una élite gubernamental que se enriquece mientras la población
pasa hambre.
SOCIALISTAS DISFRAZADOS DE DEMÓCRATAS
Muchos líderes socialistas en el mundo moderno tratan de
aparentar que sus proyectos políticos son democráticos y diferentes del
comunismo totalitario. Sin embargo, en la práctica, siguen el mismo patrón:
estatismo descontrolado, control de los medios de producción y, sobre todo,
corrupción desmedida.
La expropiación de
recursos y la distribución arbitraria de privilegios solo benefician a los
miembros del partido y a sus círculos cercanos, mientras el ciudadano común
sufre las consecuencias.
LA CORRUPCIÓN COMO PILAR DEL SISTEMA
Ya sea bajo la bandera del comunismo o del socialismo, la
corrupción siempre está presente. Estos regímenes concentran el poder en manos
del Estado, eliminando la competencia económica y cualquier mecanismo de
control ciudadano. Esto crea el caldo de cultivo perfecto para que los líderes
y sus allegados se enriquezcan a costa de los demás. Con el pretexto de ayudar
al pueblo, estos sistemas acaban destruyendo la economía y generando dependencia
total del gobierno.
CONCLUSIÓN
Los comunistas y socialistas, a pesar de sus diferencias retóricas,
terminan siendo lo mismo: regímenes corruptos que buscan perpetuarse en el
poder a costa de los derechos y el bienestar de la población. La historia nos
ha dado suficientes lecciones sobre los estragos que causan estas ideologías.
Es fundamental que las sociedades aprendan a identificarlas y rechazar sus
falsas promesas antes de que sea demasiado tarde.
SAN SALVADOR, 01 DE ABRIL DE 2025