lunes, 28 de noviembre de 2011

¿QUÉ EDUCACIÓN NECESITAMOS PARA CONSTRUIR UNA SOCIEDAD DIFERENTE? POR: MSc JOSÉ ISRAEL VENTURA


En una sociedad en crisis y en una sociedad confundida por tantos acontecimientos, pareciera que todos los intelectuales están con autoridad para hablar de educación. Así nos encontramos con muchos profesionales de otras disciplinas que consideran que hablar de educación es como contar dos más dos son cuatro, o que en el mejor de los casos educar es enseñar una técnica nada mas; sin analizar que la educación como fenómeno social va más allá de la simple transmisión de conocimientos de una técnica o especialización. La educación es un fenómeno social tan complejo que no se puede reducir al aprendizaje de un oficio o de un paquete de informática. La educación debe conducir sin lugar a dudas a formar ciudadanos responsables, priorizando la dimensión científica, ética, cívica y cultural; pero para ello se necesita tiempo, paciencia e inversión.
Pero además, hablar de educación implica ir más allá de la simple lógica la producción, pues de lo contrario lo único que se estaría haciendo es preparar técnicos pero no verdaderos hombres. La educación debe procurar formar en el ciudadano tanto en el conocimiento del mundo exterior como el interior. Aspecto que se ha abandonado desde hace mucho tiempo y ahora se está pagando muy caro.
Es obvio que desde la concepción de la pedagogía neoliberal el factor determinante es enseñar un oficio o una técnica, la cual está en dentro de la lógica de la ganancia de los capitalistas. Bajo esta concepción pragmática y utilitaria la única alternativa que tienen los países atrasados es la educación técnica, pues solamente a través de ella se puede competir en el mercado mundial. No cabe la menor duda que esta filosofía es la que está implícita en el plan 2021; bajo el cual se orienta todo el quehacer educativo del país. Hay que destacar que la educación no es algo que se pueda lograr en uno, dos años o cinco años, la educación es un proceso que dura toda la vida, por lo tanto, debe realizarse con cuidado, y mucho esmero. Pues un pequeño error en la planificación y ejecución puede perjudicar la buena obra. En ese sentido mientras los Gobiernos y líderes políticos no comprendan el verdadero significado de la educación se continuará invirtiendo cuantiosas sumas de dinero pero con pocos resultados que coadyuven a superar los altos porcentajes de delincuencia, corrupción y otras iniquidades del sistema.  Pero además, mientras no se mejoren las condiciones materiales de vida de los grandes sectores marginados de la sociedad.
En el país hay una institución que se denomina “Ministerio de Educación” y que tiene muchísimos años de estar supuestamente educando a este pueblo. Empero, somos un país a punto de desintegrarse como sociedad, todo ello por falta de eso que todos dicen saber. Educación.
Las reformas educativas, sin excepción siempre han estado orientadas bajo la lógica de la productividad, porque supuestamente es el factor que nos sacará del atraso y nos pondrá en correspondencia con la competitividad mundial. El Gobierno y sus funcionarios que dirigen la educación en nuestro país están tan obsesionados por imitar a los países desarrollados, alcanzar sus tasas de ganancias, elevar su desarrollo tecnológico; lo cual no es malo pero lo que ellos no han sido capaces percibir es que los países desarrollados se han preocupado siempre por la educación de sus pueblos; han invertido en educarlo, por eso también los países europeos tienen bajo los niveles de violencia, pero además, han logrado excelentes estándares de vida de la población, pues han descubierto que un país educado es un país que rinde frutos, que hace elevar la cultura, la ciencia, el arte, la técnica, hay además, un respeto por la vida humana y de todas las especies. Por eso siempre hay que recordar la gran frase de José Martí, que dice” el pueblo más feliz será el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos”. (José Martí citado Ernesto Fidel de Cházaro. En el pensamiento político de Fidel Castro. P. 121)  En este mismo orden el Dr. Ernesto Guevara de la Cerna  sentenció hace muchos años “la primera receta para educar al pueblo es hacerlo entrar en revolución. Nunca pretendan educar a un pueblo, para que, por medio de la educación solamente, y con un gobierno despótico encima, aprenda a conquistar sus derechos. Enséñale, primero que nada, a conquistar  sus derechos, y ese pueblo, cuando esté representado en el gobierno, aprenderá todo lo que se enseñe  y mucho más: será el maestro de todos sin ningún esfuerzo”
Bertrand Russel citado por Noam Chomsky en conocimiento y libertad decía “la tarea de la educación consiste en dar un sentido de valor de las cosas que no sea el de la dominación, contribuir a formar ciudadanos maduros de una comunidad libre y hacer que los hombres, mediante la combinación de la ciudadanía con la libertad en la creatividad individual, sean capaces de dar la vida humana ese esplendor que puede alcanzar, según han demostrado unos pocos”.  De igual manera, Paulo Freire en su famoso libro  la pedagogía del Oprimido planteaba lo siguiente.  “la educación debe convertirse en un espacio de reflexión y critica, debe partir del análisis de la realidad  que nos rodea, para comprenderla y en un proceso de aprendizaje mutuo estar dispuestos a transformarla. Debe ser un acto de permanente liberación, donde cada uno de los actores alcancen no sólo la transformación del mundo, sino también su propia transformación en la que la reflexión y la crítica se conviertan en la unidad dialéctica que permita avanzar hacia la construcción de una sociedad nueva”
De eso creo que no hay ninguna duda, pues un pueblo educado puede vivir en armonía con los demás, con la naturaleza, con su conciencia y con el mundo.
Pero cuando los Gobiernos asumen la lógica de la producción y se apartan de la verdadera educación, entonces se produce el fenómeno de la competitividad en la que impera la envidia, el egoísmo y la soberbia, surge la inmoralidad, el arribismo, el canibalismo, el oportunismo y la corrupción. Se corrompe y pervierte la esencia del hombre y se transforma en una bestia salvaje que no respeta ningún tipo de código ni ley, sólo atiende la ley de la ganancia.
Por esa razón la educación debe ser planificada cuidadosamente, sus planes, sus programas deben ser minuciosamente pensados y no deben estar dentro de la lógica del sistema productivo, ni de las clases hegemónicas sino en función de los intereses del país y de la sociedad. Por otro lado, la conducción del Ministerio de Educación no debe ser dirigido por personas afiliadas a un determinado partido político, pues están en juego los intereses colectivos de la nación.
La educación de la sociedad debe ser tratada con mucha ternura, como se trata a un recién nacido, pues cualquier desvío de los objetivos que no sean los de educar ocasiona consecuencias graves que a la larga se lamentan, como la que hoy estamos padeciendo los salvadoreños y salvadoreñas. Sólo una buena educación y mejorando las condiciones de vida del país podemos aspirar a tener una convivencia social armónica, basada en la solidaridad y la tolerancia.
Pero cuando digo buena educación no sólo me refiero a mejor cobertura, sino a transformar los planes de estudios, mejorar las condiciones de vida y mejorar los salarios de los profesores es decir, hacerlos menos indignos, equipar las escuelas, incentivar a los docentes dándoles buenas capacitaciones haciéndoles sentir lo importantes que son para la sociedad. Pero además, cambiar la metodología de docente es decir, que no se base en la repetición memorística, que sea una educación basada en los principios de la ciencia y el humanismo. Ya que la educación no es memorizar. La educación debe procurar desterrar todo atisbo que signifique mecanizar la inteligencia, pues la mecanización atrofia la creatividad y vuelve al hombre inútil, incapaz de hacer el mínimo raciocinio. En consecuencia, el docente, debe estar lo suficientemente capacitado para que pueda no sólo descifrar las grafías del abecedario, sino de poder interpretar el mundo, su entorno social y capaz de comprender el mundo de los niños, adolescentes y adultos, por lo que aquí no debe ser permitido que trabaje cualquier persona que no tenga una preparación pedagógica y didáctica. Por otra parte, la educación debe partir, de la realidad misma, de la situación que vive el educando no de los libros, pues ellos (los libros) son sólo un complemento en donde encontramos la teoría que nos alumbra para interpretar los fenómenos que acontecen en la realidad social.

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