viernes, 12 de agosto de 2022

 

LA EDUCACIÓN VISTA  DESDE LA  ALEGORÍA DE PLATÓN.

POR: MSc JOSÉ ISRAEL VENTURA:

Hace más o menos veinticinco siglos el gran filósofo griego Platón,  discípulo de Sócrates, popularizó el  mito de la caverna  que hasta nuestros días  ha sido objeto de muchas interpretaciones.

  El mito se inicia cuando Platón  menciona que hay un grupo de hombres en una caverna, los cuales durante toda su vida han estado de espaldas y de cara a  la pared en la  que solamente han presenciado el reflejo de las cosas que suceden detrás de ellos, son hombres y mujeres  que están encadenados de pies y  manos, por lo que no  tienen capacidad de movilizarse para ningún lado. Estos hombres, durante toda su vida solo han visto sombras por medio del reflejo natural. Por lo tanto, es la única realidad que ellos han presenciado.

En realidad Platón se vale de esta alegoría para describir el estado en que se encuentran los ciudadanos y ciudadanas  de su tiempo, que son educados por pseudos profesores (Sofistas) que educaban según Platón únicamente  sobre la base de las obras de Homero. (La Ilíada y la odisea) Las cuales no explicaban la realidad que vivía la sociedad de su época.

Dentro  del grupo de encadenados  hay uno que logra intuir que algo pasa con las sombras que se observan, las cuales no están en correspondencia con la realidad que ellos viven, pero al mismo tiempo se entera que él también es víctima del encadenamiento.

Este grupo de hombres y mujeres al haber vivido  en ese  estado desde su nacimiento  llegan a entender  su situación como algo normal pero que ese engaño tiene raíces  más profundas que resulta imposible  a simple vista detectar. Además, estos grupos de encadenados no tienen la suficiente fuerza para soportar  y comprender esa realidad en la que  durante toda su vida han vivido; por lo tanto, optan por aquellas formas de vivir a las que han estado acostumbrados y que les resulta más fácil.

 Esta situación se repite hoy en nuestra sociedad, muchos creen normal ir a una empresa y que al mes o los quince día les paguen un salario, les parece normal que el patrón los maltrate, que los bancos nos roben, que nos asalten en los buses, que hayan muchos muertos diarios, que cada año se monte una teletón, que el país adquiera préstamos y endeudarnos  para enriquecer a muchos políticos corruptos, que los políticos prometan y no cumplan sus promesas de campaña, que los salarios sean de hambre, que los ricos se roben el dinero de los pobres etc.  A eso es lo que Karel Kosick llama el mundo de la Pseudoconcreción, es decir, el mundo del engaño, el mundo de la apariencia, de la mentira, es un claro oscuro de verdad y engaño.

Aunque algunos de los prisioneros harán  un esfuerzo para quitarse los grilletes que lo atan no le resultarán fáciles ya que  ellos son el resultado de un largo proceso de socialización  y condicionamientos que los hacen más susceptibles  a encadenarse que a liberarse.

Sí bien este mito de la caverna de Platón data del año (427 – 347 a n e) se puede comprender nuestra sociedad y la situación que viven miles y miles de seres humanos que  hoy se encuentran encadenados de diversas maneras o como plantea Yuval Noah Harari en su libro 21 lecciones para el siglo XXI” cada uno de nosotros está atrapado por numerosas telarañas que lo abarcan todo” ¿Cuáles son esas formas de encadenamiento y esclavitud que se viven hoy?

VEAMOS ALGUNAS

La televisión es uno de esos instrumentos que los poderes dominantes utilizan para ejercer no solamente la dominación sino el control de nuestras mentes y vidas; a través de la publicidad comercial inducen a las personas a comprar mercancías de marca, te incitan a consumir de manera compulsiva a tal grado que la gente compra productos superfluos  que en nada ayudan a la felicidad del ser humano.

 Sin embargo, esas mercancías  se presentan ante nosotros como si fuera la máxima realización del ser humano.  Nos crean un mundo de fantasías, ilusiones y mentiras que al final contribuyen a consolidar el poder de las clases hegemónicas.

  Por otro lado, la televisión aliena en tanto penetra en el subconsciente del ser humano imponiéndole, formas de pensamiento, de manera que con el tiempo el sujeto se apropia de esas imágenes y pensamientos haciéndolas suyas.  Pero, además, nos aliena porque nos hace perder nuestra propia identidad, haciéndonos otro, transformándolos en simples objetos de manipulación.

 Por otro lado, están los partidos políticos que están al servicio de las clases dominantes y que con sus discursos mediatizan la toma de conciencia de miles de seres humanos que aún siguen creyendo en los ideales de libertad, justicia y equidad. En esa misma dirección se tiene a la religión uno de los poderes ideológicos de los que las clases poderosas  han echado mano  a lo largo de la historia para ejercer su dominación  que hoy se ejerce con más fuerza dada la situación de pobreza y miseria que viven grandes masas poblacionales a nivel mundial. Obviamente se habla de aquellas religiones que sirven a determinados grupos sociales  para conservar su status quo.

 Pues como bien lo planteó Marx en la crítica a la filosofía del derecho de Hegel “la miseria de la religión es la expresión de la miseria real”

 El otro de los instrumentos empleados por las clases dominantes está  la educación. Con el nombre de educación se planea la deseducación de los pueblos, con el fin de mantener en la ignorancia  y el sometimiento de las clases explotadas; se les proporciona una educación no para desarrollar “el pensamiento independiente y  autónomo” sino para hacer más efectiva la coerción   y el control que evite la sublevación de los oprimidos.

Desde esta perspectiva la educación cumple la única función de domesticar a las masas para que estas no tengan el conocimiento necesario para comprender, interpretar y transformar el mundo; es una educación para la manipulación y el sometimiento. En este sentido la educación es un arma de doble filo  ya que puede servir para liberar a los hombres y mujeres como para arrastrarlos a la esclavitud.

 Por lo tanto, lo que se imparte en el sistema educativo  no es una educación, es un adoctrinamiento para la obediencia, es una educación para la docilidad y el sometimiento.  Esta  deseducación es planeada desde los escritorios, de espalda de la realidad de los sujetos e impuesta por la burocracia ministerial que ha sido creada por  el mismo sistema.

Ahora nos podemos hacer una pregunta ¿Cómo hacer para superar ese estado de esclavitud en el que se ha vivido  y se sigue viviendo hoy?  Obviamente la situación no es tan fácil,  pero con un poco de esfuerzo se puede lograr quitar las cadenas  que nos atan y esclavizan.  Primero superando ese mundo de la Pseudoconcreción como le llama Karel Kosick en la dialéctica de lo concreto, un mundo  lleno de sombras, mentiras, conociendo el origen de esas sombras a las que estamos habituados, sometiendo a una dura crítica epistemológica, todo lo que nos rodea, o como decía René Descarte, “Hay que dudar de todo, hasta de nuestras propias sombras” también  buscando por nuestros medios el conocimiento verdadero a través de la ciencia, pero de una ciencia “descolonizada”.  Una Ciencia que nos lleve a conocer nuestro origen, nuestras raíces históricas   y nos convierta en verdaderos hombres y mujeres.

Una vez el hombre llegue a trascender  las apariencias (sombras) se habrá recuperado la vista y estará apto para conocer las  causas  de las sombras  generadas por los objetos y fenómenos de la realidad circundante.

 En su tiempo Platón consideraba que los representantes del sistema educativo era el responsable  de la oscuridad en la que Vivian los ciudadanos y ciudadanas de la polis griega y acusaba a los sofistas. De ahí que eran estos señores los que presentaban una imagen falsa de la realidad.

Hoy en día estos portadores representarían no solo al sistema educativo, sino también a los Profesores, políticos, empresas fomentadoras del consumismo, instituciones financieras y religiosas, la radio, la TV, diarios, Internet entre otros.  Una vez se logre conocer y superar a los portadores de los objetos comienza también el proceso de liberación  es decir, salir de la oscuridad para acercarse a la luz que debe ser la gran meta de la educación  liberadora de los ciudadanos y ciudadanas.

Como  ya se ha dicho salir de la caverna no es nada fácil, ya que los creadores de dioses y diablos mediáticos  estarán siempre al acecho de aquellos que pretenden liberarse para ponerles trabas u obstáculos para que no logren su liberación.   Probablemente habrá algunos hombres que se sentirán tentados a regresar a la caverna, pero ya les resultará difícil porque ahora ya conocen la realidad, la luz y el origen de su situación, por lo tanto, preferirán acuerpar a sus compañeros y compañeras  para continuar con el proceso definitivo de liberación.

 

 

SAN SALVADOR, 12 de agosto de 2022

 

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