jueves, 4 de agosto de 2016

BREVE DIAGNÓSTICO DE LA UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR. POR: MSC. JOSÉ ISRAEL VEBTURA




BREVE DIAGNÓSTICO DE LA UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR. ELEMENTOS PARA EL DEBATE.
POR: MSc. JOSÉ ISRAEL VENTURA.

Siempre se ha argumentado que la Universidad de El Salvador, es el máximo Centro de Educación Superior, se dice también que es el Centro en la que se cultivan los máximos valores de la educación y de la sociedad. De igual manera, su slogan dice “hacia la libertad por la cultura”.  Pero se nos ha olvidado mencionar también que la Universidad en general ha jugado un relevante papel en el desarrollo de la sociedad ya que ha sido  el lugar propicio para hacer progresar la  Ciencia, la tecnología, la política  y la cultura.
 De ahí que es  a la Universidad a quién le corresponde como institución académica al servicio de la sociedad asumir la responsabilidad de encarar las crecientes tendencias signadas por la globalización neoliberal y el desarrollo creciente de los procesos digitales e informáticos que modelan a las sociedades actuales. Sin lugar a dudas estos son grandes retos  y desafíos que se le plantean a la Universidad de nuestro tiempo.
Para que la Universidad pueda cumplir con estos retos y desafíos debe de asumir de inmediato un proceso de reforma académica y curricular con la finalidad de poner a la universidad en correspondencia con el desarrollo académico, científico y tecnológico para que se transforme en un pilar fundamental del desarrollo de la sociedad. Para ello se requiere un modelo educativo innovador  integrador, socializante, humanizante   y comprometido con el desarrollo de la sociedad.
LAS BUENAS INTENCIONES NO SON SUFICIENTES.
Mucho que se ha hablado y escrito en diferentes instancias académicas como en Organismos Económicos Internacionales.  Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla, no es cuestión de simple voluntad de algunos  o la buena intención de otros.  La transformación universitaria pasa por cohesionar en principio a  los diferentes sectores que conforman la comunidad universitaria; es decir, crear las condiciones armónicas y convencernos de que sólo en la medida que estemos unidos podremos impulsar un proceso de cambio profundo de la Universidad.
La Universidad debe de luchar por rescatar aquellos valores y costumbres  que otrora la hicieron grande, rescatar su identidad es decir, aquello que siempre nos diferenció de otras Universidades, tanto nacionales como extranjeras. Que cultivemos nuestros propios valores  y no seguir reproduciendo el modelo de cultura hegemónica impuesto por los países europeos.
Para ello la Universidad  no debe de tomar como medida según Boaventura de Sousa Santos[1], “los modelos de ciencia importados de los países europeos  y norteamericanos en el que se asume el conocimiento global como categoría de verdad absoluta y se excluye cualquier otro tipo de conocimiento que no sea producto de su ciencia  general”. En este orden de ideas, Santos nos lleva a que reflexionemos que también como continente se tiene conocimiento pero como tal dicho conocimiento se ha visto ignorado por el poder hegemónico de las potencias europeas.
En consecuencia, cualquier cambio o transformación de la Universidad debe de partir no de fórmulas elaboradas en otras latitudes, sino que sean el fruto del conocimiento, la experiencia y la aplicación a nuestras realidades. Sin menospreciar desde luego el conocimiento científico producido en las potencia desarrolladas sino más bien valorarlo y colocarlo  en igualdad de condiciones como sostiene Sousa Santos.
Por otra parte,  la transformación curricular de la Universidad de El Salvador  implica además,  saber, querer y poder, pero además, compromiso con el proyecto, la Universidad y con la sociedad. De ahí que no es sufriente con tener buena voluntad.
LA CRISIS DE LA UNIVERSIDAD.
A lo largo de este documento se estará  hablando en concreto de la Universidad de El Salvador.  Hoy en día se habla de crisis universitaria, de crisis económica, de crisis política, de crisis educativa, de crisis del futbol etc.  De modo que cabría preguntarnos ¿Qué es lo que no está en crisis en el sistema capitalista? Bajo el sistema capitalista todo está en crisis.  En crisis está la  Ciencia, la cultura, la educación,  el arte, la política, la administración de justicia, la educación, el deporte,  y lo más valioso de todo.  La vida.  Pero no sólo la vida humana, sino todo tipo de vida que existe en el planeta.
“No cabe la menor duda que la especie humana, como especie animal, es  la única que ha puesto en peligro la permanencia de la vida en la tierra. Y es, al mismo tiempo, la única especie que puede hacer desaparecer este peligro”[2]. Empero para que el hombre logre evitar cualquier catástrofe se necesita una educación que esté en correspondencia con la vida y  con la naturaleza, en donde la naturaleza se convierta en su mejor aliada para la sobrevivencia del planeta mismo.
 ¿Pero qué es la crisis? según Jurgen Habermas, sostiene que fue Marx el primero que desarrolló  el concepto de crisis en sus análisis sociales y su teoría es incomprensible  sin el concepto de crisis  sistémica, como el la llamó. Según Marx, citado por Habermas, la crisis se presenta cuando la estructura de la sociedad admite menos posibilidades de resolver problemas que las requeridas para su conservación y por tanto son perturbaciones que atacan la existencia misma del sistema”[3].
De la misma manera parafraseando a Marx  se puede decir, que la Universidad está en crisis en tanto que  no responde  a las necesidades de la sociedad, una crisis que se expresa  en todos los ámbitos de la Universidad:
Académico,  administrativo, legal e incluso infraestructural.  Pero la Universidad no es una institución que está agazapada en una isla, al contrario está arraigada en el seno mismo de la sociedad, cumple con determinados objetivos y fines  que sí bien es cierto que hoy no cumple con esos objetivos y fines es simple y llanamente  porque se ha quedado anclada en un pasado que sólo sirve al poder hegemónico.
CARACTERIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA ACTUAL COMO PARTE DE LA CRISIS.
En la  Universidad de El Salvador actual, se pueden identificar muchas debilidades, partiendo del anquilosamiento arraigado en el claustro académico, anclada en el pasado y de espalda a la realidad histórica que hoy viven las sociedades.  Es probable que durante su momento de auge respondiera de alguna manera a las necesidades del país. No obstante, la influencia ejercida por  la cultura  europea  y sobre todo norteamericana ha dejado su huella profunda sin que haya sido capaz de superar esa marca y que se mantiene bajo su influencia.
 CARACTERÍSTICAS DE LA EDUCACIÓN ACTUAL
·         La concepción epistemológica de la universidad sigue una visión lineal  y a histórica en marcada dentro del paradigma  positivista, la sociología funcionalista y el neoliberalismo económico. Despreciando con ello nuevas formas de analizar e interpretar y  transformar  la realidad.
·         Dentro de la lógica cotidiana de la Universidad se abandona todo compromiso con la sociedad  y se hace caso omiso a los graves problemas sociales centrando su accionar en un burdo docetismo que no coadyuva a transformar  su entorno  mucho menos a transformar los problemas que aquejan a la humanidad. Por lo tanto, se fortalece la cultura de las clases dominantes  que procuran satisfacer sus aspiraciones personales  sin que medie un auténtico compromiso con el pueblo. 
·         La Universidad ha dejado de ser un espacio de debate, de discusión, creación e invención y  se ha concretado a discutir problemas irrelevantes, cotidianos que no tienen trascendencia para la vida del país.
Pero abandona la discusión y el debate de los problemas relevantes que tienen mucho que ver la totalidad de la sociedad.
·         Contrario a lo planteado por las distintas corrientes  y teorías educativas que establecen la  educación integral como atributo del ser humano, en las aulas universitarias se deja ver a un hombre fragmentado, profesionalizante e intelectualista preparado para incorporarse a la empresa, no para la sociedad  y en la que su formación es absolutamente memorística  y acrítica.
·         En este mismo orden nos encontramos también con una generación de docentes viejos y nuevos que repiten lo mismo  que a ellos les enseñaron  y empleando metodologías arcaicas  que ya no responden al momento del desarrollo científico y tecnológico de la sociedad actual.
·         La Universidad continua con planes de estudio de los años de 1972, (en algunas Facultades) en la época del CAPUES (Comité de Administración Provisional de la Universidad de El Salvador);  estos planes de estudio están estructurados sobre la base de la disciplinariedad lo cual contribuye a la fragmentación del profesional graduado de las diferentes carreras.
·         Nos encontramos todavía con una Universidad que descansa en un modelo  de organización napoleónica en la que cada Facultad es una Isla  y  dentro de cada Facultad los departamentos. Cada uno desconectado de los fines y objetivos que persigue la Universidad.
·         En la Universidad todavía impera aquel criterio de la neutralidad política e ideológica, muchos docentes se presentan ante los alumnos y alumnas asumiendo una posición de neutralidad cuando hoy sabemos que  la educación o  cualquier otro aspecto de la vida es política y por lo tanto, debemos asumir una posición política e ideológica.   En consecuencia, cualquier docente que asuma la tarea de enseñar debe responder ineludiblemente a las siguientes interrogantes:
 ¿A favor de quién educo? ¿A favor de la justicia? ¿A Quién beneficia mi labor docente? ¿A los pobres? ¿A los ricos? ¿A la trasformación de la sociedad? ¿Es neutral mi práctica pedagógica? ¿Cuál es el proyecto de Sociedad que defiendo? ¿Por qué es necesario aclarar estas  interrogantes? Sencillamente porque cada docente reflexiona, explica y analiza los fenómenos o su disciplina desde una concepción del mundo.

·          La mayor parte de las metodologías empleadas en el proceso de enseñanza aprendizaje  se basan en un proceso consiste en repetir de manera libresca una serie de conceptos, experiencias y teorías  sin  que estos tengan un referente concreto con la realidad social salvadoreña.
Por otra parte, los métodos imitativos, repetitivos y mecánicos basados en la teoría conductista son otros de los elementos que cierran e circulo domesticador de la enseñanza y aprendizaje en la universidad.
Con facilidad se olvida lo que planteaba Paulo Freire hace algunos años “Enseñar no es transferir conocimientos sino crear las condiciones para su producción y construcción” (Paulo Freire. Pedagogía de la autonomía. P. 47).  Sin embargo, la mayoría de docentes continúan desarrollando la capacidad memorística de los educandos.
·         De acuerdo con las teorías modernas de la pedagogía  y la educación desde hace muchos años han planteado que los estudiantes son el centro del proceso de enseñanza aprendizaje y que los docentes son mediadores de dicho proceso. Sin embargo, en la práctica real continúa siendo el centro del proceso  ya que se presenta como el experto y los estudiantes simplemente como receptáculos  de información cuya participación está condicionada a repetir conocimientos y experiencias transmitidos por el docente a través de textos con una concepción didáctica que no toma en cuenta la experiencia  y los aprendizajes previos  de los participantes en el proceso de aprendizaje.
·         Nos encontramos ante una universidad sometida y condicionada por las leyes del mercado capitalista en donde son las grandes empresas  las que determinan cuales son los cambios que hay que realizar y en beneficio de quién. 

APROXIMACIÓN A UNA PROPUESTA DE UNIVERSIDAD.
 Transformar la Universidad implica refundar su nueva visión con, con un nuevo modelo pedagógico que dé respuesta a las demandas sociales a través de la formación de profesionales capacitados, conscientes, con ética  y comprometidos con los intereses y necesidades de la sociedad y del mundo. Pero además, con una concepción epistemológica que interrogue, cuestione, que debata y discuta antes de asumir planteamientos foráneos  como modelos teóricos y de desarrollo para el país.
 Una Universidad que esté en el pueblo y con el pueblo.  Se necesita una Universidad que forme intelectuales, académicos de primer nivel en todas las disciplinas, que descubra talentos, los forme para bien del país. Pero dicho intelectual debe de estar arraigado en las comunidades, en los barrios, en síntesis con el pueblo.
Desde esta perspectiva, se define a la universidad como una organización que está en función de las necesidades e intereses de la sociedad, la Ciencia, la tecnología  y la cultura; una Universidad que propone a la empresa privada proyectos  de desarrollo pero que no acepta que le impongan ni le orden lo que tiene que hacer.
La universidad en su acción, en su quehacer viabiliza y aplica los fundamentos y principios que la constituyen y la epistemología como disciplina que se encarga del estudio del conocimiento y de la ciencia permite y viabiliza la solución de la crisis paradigmática que sufre la universidad.
Queremos una Universidad que se distancie de la epistemología del norte global como diría Boaventura y asumamos una epistemología del Sur sin menoscabo de la del norte sino asumir lo nuestro como prioritario para rescatar nuestra identidad Nacional.




[1] Boaventura Sousa Santos.  La Epistemología del Sur y Utopía. p.
[2] Luis José González. Ética, ecología para América Latina. P. 7-8.
[3] Jurgen Habermas, citado en el prólogo del Manifiesto del partido comunista, p.9-10.

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